"Cúrate mijita, con la luz del sol y los rayos de la luna. Con el sonido del río y la cascada. Con el vaivén del mar y el aleteo de las aves. Cúrate mijita, con las hojas de la menta y la hierbabuena, con el neem y el eucalipto. Endúlzate con lavanda, romero y manzanilla. Abrázate con el grano de cacao y un toque de canela. Ponle amor al té en lugar de azúcar y tómalo mirando las estrellas. Cúrate mijita, con los besos que te da el viento y los abrazos de la lluvia. Hazte fuerte con los pies descalzos en la tierra y con todo lo que de ella nace. Vuélvete cada día más lista haciendo caso a tu intuición, mirando el mundo con el ojito de tu frente. Salta, baila, canta, para que vivas más feliz. Cúrate mijita, con amor bonito, y recuerda siempre, tú eres la medicina.”

A yellow cardinal flies down from the spring valley. It is looking for the concrete fountain where other birds, squirrels, dogs and a few intrepid deer gather. Countless seasons have died and been reborn since an eagle devouring a serpent stood atop a cactus, and the empire filled the belly of Lake Texcoco.

Today, at the same site, the worn out sculpture of a cherub adorns the edge of a fountain. Algae draws a crescent moon at the bottom of the concrete bowl, under the quivering reflection of the animals drinking from it.

The fountain is a tourist attraction, every deer sighting a highly esteemed rarity. The cardinal dries under the sun, fluttering both wings, lifting a thin mist around itself, a softer harbinger than its eagle ancestor. 

The deer and the cardinal, tribute and luminous, inevitable omens staring back from the void. 

"No somos aves para vivir del aire, no somos peces para vivir del mar, nosotros somos hombres para vivir de la tierra.”

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GOLDEN CRANE (ONGOING)